Luna azul: qué es, qué no es y cómo te influye

En 2018 tendremos dos lunas azules, es decir, una segunda luna llena en dos meses del año. Descubre por qué se produce este fenómeno, con qué frecuencia y de qué color es la luna azul, entre otros secretos.

Quizás te hayas fijado en que en nuestro calendario lunar de enero anunciábamos que el miércoles día 31 tendremos lo que se conoce como luna azul.

El fenómeno se repetirá en marzo, también el día 31. Pero ¿sabes lo que es la luna azul? ¿Cómo te afecta?

¿Qué es la luna azul?

Seguramente recuerdes que cantantes como Billie Holiday o Frank Sinatra, entre muchos otros, confiaron sus anhelos de amor a una luna azul en una célebre canciónBlue moon you saw me standing alone, without a dream in my heart…

Ahora bien, esa luna azul inspiradora de melancolías nada tiene que ver con el fenómeno lunar que se produce este año. De hecho, la luna azul, o blue moonen inglés, ni es triste ni es verdaderamente azul.

Luna azul no es más que el nombre que se da a la segunda luna llena del mes, algo que se produce cada cierto tiempo.

2 lunas azules en el mismo año: en enero y marzo

Si miras el calendario verás que en enero habremos contado con dos lunas llenas dentro del mismo mes: el día 2 y el día 31. La del día 31 sería nuestra primera famosa luna azul.

Esto se debe a que la luna llena se produce cada 29,5 días, que sería lo que dura un mes lunar. Por eso, si la luna llena cae a primeros de mes puede haber tiempo para que la luna vuelva a verse llena a finales de ese mismo mes.

Al tener febrero solo 28 días, el mes más corto del año se queda excepcionalmente sin luna llena y en marzo vuelve a suceder lo mismo que en enero: luna llena el día 2 y de nuevo el día 31. Esta segunda luna del mes sería otra vez “luna azul”.

Cuando se produce una luna azul, ese año cuenta con 13 lunas llenas en lugar de 12. Del mismo modo, una estación puede contar ese año u otro diferente, según como caiga, con 4 lunas llenas, en lugar de 3, que es lo habitual.

A la cuarta luna llena de la estación se la conoce como luna azul estacional y suele salir reflejada en los almanaques de los agricultores. La siguiente luna azul estacional que veremos en el calendario será el 18 de mayo de 2019.

Por qué se le llama azul si no es azul

El nombre induce a error y mucho se ha especulado sobre por qué se le llama así, sin que haya una respuesta clara.

La teoría más extendida es que viene del inglés medieval belewe, que significa “traicionar”, y que llevó después a blue, “azul”. En origen se habría referido, pues, a una luna traicionera.

Sin embargo, otras teorías apuntan a posibles orígenes de lo más variopinto, como que antiguamente se creía que esa luna daba mala suerte (el color azul se asocia a la tristeza) o que el nombre viene de la expresión inglesa once every blue moon, utilizada para referirse a algo que pasa de uvas a peras.

Sea como fuere, la segunda luna llena de un mes, o en su caso de una estación, no es verdaderamente azul.

A veces la luna se ve azul, pero no es lo mismo

Efectivamente, la luna se puede ver de color azul en otras circunstancias. Y, en este caso, sí que podríamos decir que el fenómeno es raro y poco frecuente.

Lo que hace que se tiña de color es la presencia de polvo o humo de cenizasen la atmósfera, cuando se trata de partículas medianamente grandes. Las partículas dispersan la luz roja y hacen que la luna parezca azul. Lógicamente, la luna no tiene por qué ser llena para verse de este color.

Algunas erupciones volcánicas han provocado este fenómeno a lo largo de la historia, como la erupción del volcán Krakatoa en Indonesia, en 1883, el de El Chichón de México, en 1983, el de Santa Helena de Estados Unidos, en 1980, o el de Pinatubo de Filipinas, en 1991.

Pero salvo que los volcanes nos sorprendan no veremos la luna de color azul este año. Un incendio forestal sí podría hacer en algunos casos que la luna se viera azulada.

Cómo nos influye la luna azul

Ya hemos visto que la luna azul no es azul y que no tiene por qué hacernos sentir tristes. O no más de lo que pueda hacernos sentir cualquier luna llena, si es el caso. Sin embargo, los agricultores y todos aquellos que se fijan en lasinfluencias de la luna en la Tierra quizá quieran tenerla en cuenta.

La luna azul no es más que otra luna llena y así habrá de entenderse su influencia, sin que tenga nada de especial porque se le llame azul o porque coincida en el calendario con otra en el mismo mes: la coincidencia no es mágica, sino fruto de la manera como hemos estructurado los calendarios, tal y como veremos más adelante.

Aun así algunas personas celebran sus rituales para honrar su influencia. La luna llena se relaciona con la culminación y consumación, se considera una buena influencia para concretar proyectos.

En tiempo de luna llena la energía física se renueva rápidamente, aunque el momento también puede venir acompañado de una mayor agitación y, a veces, de insomnio. La luna llena se considera favorable asimismo para la meditación.

En 2018, la segunda luna llena de enero se produce dos días después de iniciar su curva descendiente, coincidiendo por la mañana con un periodo hoja según el Calendario de agricultura biodinámica de Maria Thun.

La luna azul de marzo volverá a llegar en un momento en que la luna desciende en el firmamento. Se encontrará en el séptimo día desde que inició su curva descendente y coincidirá de pleno con un periodo raíz según el calendario biodinámico.

En general, se considera que la luna descendente lleva los líquidos de las plantas hacia abajo, hacia las raíces. Esto hace que los periodos de luna descendente sean buenos para cosechar tubérculos, podar, replantar o talar.

¿Cada cuánto se produce una luna azul?

La respuesta es sencilla: aproximadamente cada tres años podemos tener luna azul. Pero no siempre habrá dos seguidas como este año; la mayoría de años con luna azul habrá solo una, es decir, solo un mes con doble luna llena.

Para saber por qué se produce este fenómeno, conviene comprender cómo funciona el calendario lunar respecto al calendario solar y, sobre todo, qué es un ciclo metónico.

El calendario solar se basa en el tiempo que tarda la Tierra en girar alrededor del Sol. Su división por meses no se corresponde con los ciclos lunares, que duran 29,5 días, aunque en los calendarios se suelen recoger ambos aspectos, la división por meses y, dentro de estos, la parte correspondiente de cada ciclo lunar.

El ciclo metónico corresponde al tiempo que tarda el calendario lunar en sincronizarse o realinearse con el calendario solar, es decir, en repetirse y coincidir el comportamiento de la luna y los días de cada mes.

¿Y cuánto dura ese ciclo metónico? Pues nada menos que 235 meses lunares, lo que equivale a 19 años del calendario por meses.

Y ahí está el secreto: en 235 meses lunares vemos 235 lunas llenas, pero solo transcurren 228 meses solares. Tenemos, pues, 7 lunas más que meses a lo largo de 19 años, que son las que hacen que algunos años tengan 13 lunas en lugar de 12 y, por tanto, luna azul.

Esas 7 lunas de más repartidas entre 19 años nos dan la frecuencia con que aparece la luna azul: exactamente cada 2,7 años.

Por eso podemos anticipar que tendremos luna azul en octubre de 2020, en agosto de 2023, en mayo de 2026, de nuevo dos veces en enero y marzo de 2029.

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