El misterioso perro de la carretera de Aia (Guipúzcoa)

Este suceso ocurrió hace unos 10 años en la provincia de Guipúzcoa, concretamente en la carretera que va desde el pueblo de Aia hasta el Alto de Orio. Serían, aproximadamente, las 03:00 de la madrugada cuando yo viajaba junto con un amigo por esa vía plagada de curvas cerradas. Es una carretera difícil, en pleno monte. Debido a la configuración del terreno, casi siempre suele haber mucha niebla que tarda en disiparse

Nota aclaratoria: El presente artículo fue escrito el día 30 de septiembre de 2006 por Daniel Odriozola Navarro.

Como decía, yendo yo la volante del coche de repente nos encontramos con un perro parado en mitad de la carretera. Se trataba de un animal de tamaño medio-grande, el cual estaba empapado debido a la humedad. Yo frené en seco y el perro se apartó un poco. Al pasar cerca de él procuré verle la cara, pero no ví sus ojos. Era como una especie del típico «pastor alemán», pero no tan fuerte.

Reiniciamos la marcha a una velocidad moderada, charlando sobre el susto que nos había dado la aparición repentina del animal. Al cabo de unos 10 minutos y sin acordarme del porqué, paré de nuevo. Cuál fue mi sorpresa que al mirar por el espejo retrovisor, veo salir al perro de la niebla. Yo pensé que tenía que haber venido detrás del vehículo a todo correr porque, sino, era absolutamente imposible que hubiera llegado en tan poco tiempo…

Y, sin embargo, estaba allí y con la boca cerrada. No presentaba el más mínimo síntoma de cansancio. Mi amigo y yo nos miramos, sorprendidos, y reiniciamos nuevamente la marcha aún a más velocidad. Al cabo del tiempo mi amigo me pidió que parase el coche, a ver si venía el perro detrás nuestro (lo decía en plan broma, pero «mosqueado», como yo).

Efectivamente, al cabo de unos segundo, oímos el golpeteo de las uñas sobre el asfalto y salió nuevamente el bicho de la niebla para pararse a unos 6-8 metros. Y con la boca cerrada, sin cansancio.

Finalmente hice la prueba: fuimos a la máxima velocidad que nos permitía la prudencia en esas condiciones de niebla y curvas (en todo caso a unos 70 km/h; ir más rápido hubiera sido excesivamente peligroso) durante unos buenos 15 minutos, hasta volvernos a parar. ¡Horror! Nuevamente salió el maldito perro desde la niebla para pararse a una distancia prudencial de nosotros. Mi amigo y yo ya no salíamos del coche, y teníamos las ventanillas subidas…

Una vez llegados al final de esa carretera y en la unión con la N-634 (Alto de Orio), el perro se paró, dio media vuelta y se metió en la niebla, para no volver a verlo más.

Un dato: en ningún momento, en ninguno, puede ver sus ojos; únicamente se apreciaban dos manchones negros. Y la boca cerrada. Pese a haber recorrido más de 15 km a una velocidad más que respetable no fui capaz de dejarlo atrás; siempre en un lapso de 1-2 minutos reaparecía.

Yo no sé qué es lo que era ese perro, (creo que decir que se trataba de un perro-fantasma es un poco fuerte, pero…. ¿Qué otra cosa podía ser?) pero evidentemente no era algo normal.

Si alguien ha experimentado una experiencia similar agradecería mucho saberlo, y qué explicación puede darle a este hecho.

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